Óvulos propios y semen de donante

La inseminación conyugal es una técnica de reproducción asistida (TRA) cuyo objetivo es facilitar el encuentro entre los espermatozoides y el ovocito (óvulo). Normalmente, los espermatozoides, una vez depositados en la vagina en la relación sexual, tienen que atravesar todo el aparato genital femenino para alcanzar as trompas y llegar hasta el ovocito. Con la inseminación artificial se depositan directamente en el interior del útero o matriz (inseminación intrauterina); es decir, más cerca de las trompas con lo que se reduce su recorrido hasta el lugar de la fecundación.

¿CUÁNDO SE RECOMIENDA?

La inseminación artificial es idónea cuando los espermatozoides tienen dificultades para llegar al útero (impotencia, mala calidad del semen, etc.). También es adecuada ante disfunciones ovulatorias, alteraciones anatómicas y/o funcionales del cuello del útero (factor cervical), factores coitales o esterilidad de origen desconocido.
VASECTOMÍA La inseminación artificial puede utilizarse cuando el hombre se ha sometido a una vasectomía. En este caso el semen se obtiene por punción del conducto deferente y, si se consigue una muestra suficiente, se prepara para la inseminación artificial. Sin embargo, estas muestras no suelen ser muy abundantes, por lo que es probable que finalmente se recomiende recurrir a la fecundación in vitro.
PATOLOGÍA UROLÓGICA La inseminación artificial puede utilizarse también con éxito en ciertas situaciones poco frecuentes, como es la eyaculación retrógrada (al interior de la vejiga urinaria), lo que sucede después de la cirugía prostática. En este caso se obtienen los espermatozoides mediante centrifugación del contenido vesical. También se utiliza en el caso del hipospadias. Otras enfermedades que se han beneficiado de este tratamiento son las impotencias resultantes de paraplejías o tetraplejías, que permiten la obtención de espermatozoides mediante electroeyaculación o punción del epidídimo.
CÁNCER La inseminación artificial se puede preparar de antemano, cuando el hombre se va a someter a tratamientos de quimioterapia o radioterapia que pueden alterar las células productoras de espermatozoides. En este caso se pueden congelar previamente varias muestras de semen eyaculado (criopreservación) para descongelarlas y prepararlas en el momento que se desee una inseminación artificial.
FASES

CONTROL Y ESTIMULACIÓN DE LOS OVARIOS

Se estimulan los ovarios a través de la administración de hormonas (folículo estimulante FSH y, en algunos casos, luteoestimulante LH) y se controla el desarrollo del ciclo mediante ecografías hasta comprobar que el número y tamaño de los folículos es el adecuado (sólo es necesario un folículo para esta técnica). Es entonces cuando mediante la administración de otra hormona que imita la LH, (que es la hormona) la que naturalmente provoca la ovulación, (LH u hormona luteoestimulante) se provoca la liberación del óvulo.

PREPARACIÓN DE LA MUESTRA DE SEMEN

El mismo día de la inseminación, el hombre entrega la muestra de semen al laboratorio. La muestra se trata para separar los espermatozoides móviles del resto. Tras este proceso se obtiene una concentración de espermatozoides móviles (varios millones) suficientes para realizar la inseminación.

INSEMINACIÓN

El día de la ovulación se carga la muestra de espermatozoides en una fina cánula y se introduce en el útero para inyectarlos. Es un proceso sencillo, indoloro y muy similar al de cualquier revisión ginecológica.